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Trastorno de los discos intervertebrales (IVDD)

Podrías estar asustado porque parece que a tu perro le duele el cuello o la espalda; además, las patas parecen débiles. Tu perro podría tener un trastorno de los discos intervertebrales (IVDD).

En esta ficha de Pet InfoRx te explicamos qué es este trastorno, sus causas y qué puedes hacer por tu perro.

 

Vínculos directos

Columna de un perro

Beagle recostado

La columna de un perro está conformada por bloques de huesos llamados vértebras, que están separadas por discos. La columna se divide en cinco grupos de vértebras: 7 vértebras cervicales (el cuello), 13 vértebras torácicas (el pecho), 7 vértebras lumbares (la espalda), 3 vértebras sacras fusionadas en un solo componente (hueso de la cola en la base de la cola) y un número variado de vértebras en la cola. Los seres humanos tienen 7 vértebras cervicales, 12 vértebras torácicas, 5 vértebras lumbares, 5 vértebras sacras y 4 vértebras coccígenas. Como los seres humanos y los perros son muy similares en su anatomía, ambas especies pueden sufrir enfermedades similares.

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¿Qué es el trastorno de los discos intervertebrales?

Para comprender qué es el trastorno de los discos intervertebrales (IVDD), es más fácil entender la anatomía o las partes afectadas. En relación con el IVDD, la columna puede dividirse en dos regiones principales: la región del cuello y la región toracolumbar (área cerca de las costillas y la parte inferior de la espalda). Las vértebras de la columna están separadas por discos intervertebrales. Los discos tienen un aro de fibra alrededor de un núcleo gelatinoso. Los discos intervertebrales ofrecen una especie de soporte para aliviar el impacto que se produce entre las distintas vértebras de la columna al correr o saltar. Forman un sistema que aporta flexibilidad y movimiento a la columna.

El trastorno de los discos intervertebrales es una enfermedad degenerativa que causa protuberancias o rupturas en la región toracolumbar o en el cuello. Estas protuberancias o rupturas en los discos generan compresión o daños en los nervios y la médula espinal.

Los signos que notarás en tu perro dependen de la ubicación y la gravedad de esas protuberancias o rupturas. Al principio, algunos perros padecen dolor de cuello o espalda. Si el problema está en la región del cuello, los perros podrían desestabilizarse al estar parados sobre las cuatro patas o directamente podrían quedar inmovilizados. Sin embargo, si el problema está en la región toracolumbar (espalda media), solo se ven afectadas las extremidades traseras. Cuando el disco comprime los nervios de la médula espinal, causa dolor, posible daño en los nervios y hasta parálisis.

Alrededor del 85 % de los casos de IVDD se presentan en la región toracolumbar (espalda media).

Razas con predisposición a manifestar un IVDD:

  • Salchicha
  • Basset hound
  • Beagle
  • Corgi Galés
  • Shih tzu
  • Pekinés
  • Bulldog Inglés
  • Bulldog Francés
  • Pastor Alemán

El IVDD suele clasificarse en Hansen tipo I y Hansen tipo II

Si bien es una enfermedad que suele asociarse a la edad, en razas con predisposición, pueden verse afectados perros jóvenes o adultos. En el caso del trastorno de Hansen tipo I, la edad promedio es de tres a seis años; en el caso del trastorno de Hansen tipo II, la edad promedio es de ocho a diez años.

Trastorno discal Hansen tipo I

Se endurece el aro de fibra del disco, por lo que se daña y desgasta el disco con más facilidad. Por lo tanto, se rompe el núcleo gelatinoso a través del aro. El trastorno Hansen tipo I suele afectar a perros de patas cortas y espalda larga.

Trastorno discal Hansen tipo II

En el tipo II, se endurece de forma progresiva la totalidad del disco durante un período prolongado y se forman protuberancias que comprimen la médula espinal. El trastorno Hansen tipo II es más frecuente en perros de raza adultos de gran tamaño.

¿Qué causa el trastorno de los discos intervertebrales?

La causa del IVDD depende del tipo de trastorno discal (Hansen tipo I o II, según se describe en la sección anterior).

Por lo general, los perros de raza pequeños padecen Hansen tipo I y suelen manifestar signos inmediatos. Podrían o no tener antecedentes de traumatismo. Pero, en general, CUALQUIER impacto potente puede dañar y degradar el disco. Algunas acciones —como saltar y aterrizar, girar de forma abrupta o incorrecta, o caer— pueden causar una o más rupturas de disco.

 En el trastorno Hansen tipo II, la manifestación de los síntomas es sutil, y los signos suelen pasar desapercibidos, por lo que es más difícil determinar la causa. Pero puede ser consecuencia de un traumatismo, la progresión de artritis en la columna o alguna forma de impacto, como saltar o brincar.

La obesidad afecta a los dos tipos de trastorno discal, puesto que genera mayor tensión sobre la columna.

¿Qué debes hacer si tu perro tiene un IVDD?

Si tu perro tiene dolor de cuello o espalda, o anomalías neurológicas, como debilidad, incapacidad para caminar, etc., es fundamental que te comuniques con el veterinario de inmediato. Cualquier demora en el tratamiento puede generar un resultado menos favorable.

Es fundamental que brindes tantos detalles como sea posible al informar los síntomas de tu perro. Esto le permitirá al veterinario, junto con los resultados de la exploración física, determinar con más precisión la ubicación del problema.

Síntomas de IVDD del cuello

  • Dolor en el área del cuello (justo detrás de la cabeza hasta los hombros)
  • Llorar sin motivo aparente
  • Posible debilidad o cojera en las patas delanteras
  • Signos de dolor si mueve el cuello o se lo tocan
  • Tensión muscular en la región del cuello

Síntomas de IVDD de la región toracolumbar

  • Dolor en la parte inferior de la espalda, especialmente al tocarlo
  • Se rehúsa a ponerse de pie o moverse
  • Arquea la espalda
  • Debilidad repentina o progresiva de las patas traseras, que puede progresar hasta causar parálisis
  • Insensibilidad en las patas traseras

El tratamiento, tanto quirúrgico como no quirúrgico, y el resultado posible dependen de diversos factores. A continuación, se indica qué podría evaluar el veterinario para determinar el tratamiento más apropiado para tu perro:

  • Edad de tu perro
  • Gravedad de la lesión en la columna
  • Ubicación de la lesión
  • Duración de los síntomas

Cuidar a un perro con IVDD, con independencia de la opción de tratamiento, puede requerir mucho tiempo y dinero.

Cirugía para IVDDBeagle con trastorno de los discos intervertebrales después de una cirugía

Si bien no siempre se requiere cirugía, suele considerarse la mejor opción para aliviar el dolor, restaurar la movilidad y posiblemente prevenir futuros problemas discales. Una cirugía puede costar de $3,000 a $8,000. En la mayoría de los casos, el resultado es favorable. Lee más sugerencias sobre cómo hacer que tu perro se cure y se sienta mejor después de una cirugía.

Tratamiento no quirúrgico de IVDD

En casos leves, suele utilizarse un tratamiento conservador no quirúrgico. Sin embargo, si tu perro no responde de manera favorable al tratamiento o si progresan los síntomas, podría ser necesaria una cirugía.

El objetivo de un tratamiento conservador es aliviar el dolor, mejorar la movilidad y estimular la recuperación de la médula espinal. El tipo de tratamiento puede incluir las siguientes opciones:

  • Encierro estricto: DEBES encerrar a tu perro en una habitación muy pequeña (sin muebles ni otros elementos a los que pueda subirse) o en una jaula. Por lo general, el encierro se prolonga de cuatro a seis semanas.
  • Antiinflamatorios: estos medicamentos que te brindará el veterinario ayudan a aliviar el dolor y la inflamación.
  • Terapia láser: puede ayudar a aliviar el dolor y la inflamación, y a estimular la curación de la médula espinal.
  • Terapia PEMF: la terapia de campo electromagnético pulsado es un tratamiento no invasivo, y tu perro no sentirá nada. El veterinario podría usar un dispositivo tipo bucle o estera para administrar el tratamiento. El veterinario puede recetar algunos de estos productos, y tú podrás administrárselos en tu casa.
  • Control del peso: si tu mascota tiene sobrepeso u obesidad, es fundamental que baje de peso. Esto podría requerir un cambio de dieta.
  • Acupuntura: puede ayudar a aliviar el dolor y la inflamación, y a estimular la recuperación.
  • Fisioterapia: un profesional especializado en rehabilitación preparará un plan de tratamiento para contribuir a la recuperación de tu perro. Podría incluir ejercicios que tendrá que hacer en tu casa o terapia acuática en una clínica de rehabilitación.

Échale un vistazo a la sección “Prevención” al final de esta página para obtener consejos sobre cómo ayudar a tu perro a sentirse más cómodo y cómo prevenir que vuelva a ocurrir este problema.

¿Cómo sabe que las cosas están mejorando?

La velocidad de recuperación depende del tipo de tratamiento que reciba tu perro y de la gravedad del traumatismo en la médula espinal.

Si tu perro se somete a una cirugía, la recuperación demora al menos seis a ocho semanas. La médula espinal se recupera muy lentamente. Pero, por lo general, no se agravarán los síntomas y, de forma progresiva, notarás algunos cambios positivos.

Deberías notar alguna mejoría en unas semanas si el caso es leve, pero mantén encerrado a tu perro y sigue evitando que se ejercite durante cuatro a seis semanas.

Bulldog Francés con IVDD

¿Cómo se sabe cuando las cosas no mejoran? Qué debe hacer?

Con independencia del tipo de tratamiento (quirúrgico o no quirúrgico), comunícate con el veterinario de inmediato si progresan o se agravan los síntomas de tu perro de cualquier modo. Por ejemplo, si tu perro solo tenía dolor de espalda, pero ahora tiene dificultad para caminar o si ahora ya no puede orinar por su propia cuenta, llama al veterinario.

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Cómo evitar que esto suceda en el futuro

Todos los perros con antecedentes de trastornos discales deberían mantener un nivel de actividad controlado o restringido. Es decir, no brincar, saltar, correr, etc. Pero es ideal que camine o nade. Consulta con un profesional especializado en rehabilitación para que te ayude a identificar las mejores formas de fortalecer y ejercitar a tu perro.

Si tu perro tiene sobrepeso u obesidad, habla con el veterinario sobre un plan para bajar de peso.

Saca a pasear a tu perro con arnés y correa en lugar de hacerlo con collar y correa, especialmente si tiene trastornos discales en el cuello.

Eleva el nivel de los cuencos de comida y agua, de modo que tu perro no tenga que bajar la cabeza y el cuello para comer y beber.

Utiliza rampas para ayudarlo a ingresar y salir (casa y vehículos). Además, utiliza rampas para mascotas para que pueda subirse a los muebles o la cama. Asimismo, según el nivel de movilidad de tu perro, podría ser necesario usar un arnés o un cabestrillo para ayudarlo a caminar.

Algunos perros podrían requerir estera o alfombras antideslizantes para evitar el riesgo de resbalar o patinar en diferentes superficies.

Es útil administrarle suplementos contra la artritis para demorar la progresión del trastorno y para aliviarle el dolor. Los suplementos con aceite de pescado son útiles para controlar la inflamación.

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