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Tumores y nódulos en perros

Tu perro tiene un nódulo o tumor. Antes de entrar en pánico, necesitas consultar con el veterinario.

En esta ficha de Pet InfoRx®, te explicamos algunos términos generales que se utilizan al hablar sobre bultos o nódulos, cuáles son los más frecuentes en perros y qué debes hacer después del diagnóstico.

 

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¿Sabías?

boxer lying down

Los perros padecen cáncer casi con la misma frecuencia que los seres humanos. Los gatos tienden a tener menos cánceres. Si bien alrededor del 50 % de los tumores en la piel son malignos (no relacionados con el cáncer), pueden eliminarse mediante una extirpación quirúrgica, siempre y cuando no se haya propagado al resto del cuerpo (metástasis).

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¿Qué es un tumor o nódulo? Qué es una neoplasia?

Al hablar sobre tumores o nódulos con el veterinario, es útil comprender qué significa cada término, para comprender todo con claridad.

Tumor o nódulo: por lo general, cuando se utilizan los términos tumor, bulto o nódulo, estos suelen describir una hinchazón o presencia física real bajo la piel. A veces, se hace referencia a un cambio de color o textura de la piel, como una marca similar a un lunar. 

Neoplasia: este término suele infundir temor en las personas porque pensamos en cáncer de forma automática. Pero aclaremos algo: una neoplasia solo significa que hay crecimiento descontrolado y anormal de células o tejido. Un tumor neoplásico puede ser benigno o maligno.

Neoplasia benigna: estos tumores no son cancerosos ni dañinos. Suelen crecer lentamente y no se propagan por todo el cuerpo.

Neoplasia maligna: estos tumores son cancerosos y causan daño. Suelen ser impredecibles y pueden propagarse a otras partes del cuerpo. Al propagarse por el cuerpo, pueden invadir y destruir los tejidos a los que llegan. Esto se llama metástasis.

Metástasis: es la propagación del tumor a otras partes de la piel, pero también a órganos, como el pulmón, el hígado, etc. Este proceso es dañino y causa una enfermedad.

Lee la siguiente sección para ver la descripción de los diferentes tumores y cómo ocurren.

Tumores y nódulos más frecuentes: cómo se producen

Estos son los tumores malignos y benignos más frecuentes que suelen observarse en perros. Recuerda que los tumores y nódulos benignos suelen ser inofensivos.

La única forma que tiene el veterinario de saber si el nódulo es benigno o maligno es obtener una muestra del tumor. Puede hacerse de diferentes formas. En primer lugar, mediante una aspiración con aguja fina: el veterinario inserta una aguja en el tumor y extirpa células para analizarlas. En segundo lugar, el veterinario puede extirpar quirúrgicamente una pequeña sección del tumor y enviarla a un laboratorio para un análisis. Por último, el veterinario puede extirpar todo el tumor y enviarlo al laboratorio para que lo analicen. El laboratorio determina si las células son benignas o malignas.

Nódulos benignos frecuentes que podrías observar en tu perro:

Verruga por papiloma en la piel de un perro
Ejemplo de una verruga
  • Papiloma (verrugas): aparecen en el cuerpo y también en la boca (verruga bucal).Los perros afectados suelen tener menos de dos años. No hay una edad definida para las verrugas que aparecen en todo el cuerpo. Suelen ser pequeñas y, por lo general, aparecen varias. Son causadas por un virus. Todas las mascotas pueden portar virus, pero no todas manifiestan signos. Cuando se ve afectado el sistema inmunitario de un perro, se ven los efectos secundarios del virus. Algunos factores que afectan el sistema inmunitario de un perro son la edad (cachorros o perros ancianos), tratamientos prolongados con esteroides, etc. Pueden desaparecer de forma espontánea, pero hay veces que pueden inflamarse e infectarse, lo que requiere tratamiento. Hay ocasiones en que se extirpan de forma quirúrgica (p. ej., debido a que el perro sigue rascándose).

  • Quiste sebáceo: por lo general, estos quistes afectan desde perros jóvenes hasta perros de mediana edad. Los nódulos pueden aparecer casi en cualquier parte del cuerpo. Por lo general, son pequeños y firmes, pero pueden llegar a tener casi una pulgada. Básicamente, ocurre cuando se tapa una glándula sebácea en la piel (piensa en algo similar a un grano). Al igual que ocurre con un grano, puede romperse o estallar. Si se rompe o secreta pus o sangre, es probable que el veterinario tenga que tratar a tu perro. De forma periódica, deben extirparse mediante métodos quirúrgicos, pero es un procedimiento menor.

  • Histiocitoma: de los perros afectados, el 50 % tiene menos de dos años. Estos tumores son protuberancias pequeñas, firmes y sin pelo que pueden aparecer en casi cualquier parte del cuerpo. Las ubicaciones más frecuentes son la cabeza, las orejas y las extremidades. Por lo general, no causan dolor, crecen con rapidez y no están acompañados de otros histiocitomas. Pueden desaparecer de forma espontánea dentro de los tres meses. No suele requerirse cirugía, aunque el procedimiento resuelve el problema.
Histiocitoma en la piel de un perro
Ejemplo de histiocitoma
  • Lipomas: un tipo de tumor graso muy frecuente en perros. Estos tumores suelen observarse en perros de mediana edad. Las hembras suelen desarrollarlos con más frecuencia que los machos. Por lo general, aparecen bajo la piel. Pero pueden aparecer entre las capas de los músculos. Pueden ser pequeños o grandes, simples o múltiples, y, por lo general, son semisuaves a duros. El índice de crecimiento puede variar de muy lento a muy rápido. El índice de crecimiento y la ubicación determinan si se requiere una extirpación y cuándo hacerla. Si bien se conoce muy poco sobre la causa exacta de los lipomas, se ha determinado que las dietas con alto contenido de grasa pueden causar el crecimiento acelerado si hay un tumor.
Lipoma en la piel de un perro
Ejemplo de una lipoma

Nódulos malignos frecuentes que podrías observar en tu perro:

  • Tumores de células mástil: el tumor representa del 20 al 25 % de los tumores de piel en perros. La edad promedio de los perros que los padecen es de ocho años. Surgen de las células mástil, que son un tipo de célula que hay en los tejidos. En perros, son muy variables las formas y los tamaños, y pueden ser similares a otros tumores de piel, además de aparecer en el centro de lipomas. Por lo general, aparecen solos, pero puede haber varios de ellos. El 50 % de las veces, están en el tronco (la parte principal del cuerpo) y el perineo (el área alrededor del ano); el 40 % de las veces, en las extremidades (patas), y solo alrededor del 10 % de las veces, en el cuello y la cabeza. Los tumores de células mástil requieren extirpación con márgenes amplios, porque el tumor puede ramificarse. Piensa en un pulpo: la cabeza es el tumor primario, y las patas son sus ramificaciones o extensiones.

  • Melanoma maligno: este tipo de tumor, al igual que en seres humanos, afecta los melanocitos de la piel (las células pigmentadas de la piel). También hay una forma benigna de este tumor, que se llama melanocitoma. Se presenta en perros mayores de diez años. Si bien aparecen en cualquier parte del cuerpo, la tendencia a ser benignos en lugar de malignos está determinada por la ubicación en el cuerpo. De los casos identificados, el 80 % está en la cavidad bucal (lengua, labios, encías, paladar blando y velo, es decir, la parte superior del paladar). Suelen ser tumores negros individuales que invaden de forma agresiva el tejido y el hueso circundantes. Sin embargo, es necesario destacar que no todos ellos parecen nódulos. Algunos pueden ser una combinación de pigmentos (rosados y negros) y podrían ser más parecidos a una lesión plana. Los melanomas malignos aparecen en el lecho ungueal, donde la uña se une a la pata, en un 15 a un 20 % de las veces. Al igual que los tumores de la boca, son agresivos. Los melanomas dérmicos son pigmentos oscuros, aparecen de forma individual o en grupos, en secciones de la piel con vello, y son benignos en el 85 al 90 % de los casos. Rara vez invaden el tejido circundante. 

  • Linfoma cutáneo: las diferentes formas de linfoma (en los nódulos linfáticos), gastrointestinal, etc., representan alrededor del 7 al 14 % de los tumores cancerosos en perros. De los diversos tipos de linfoma, el cutáneo (en la piel) es uno de los más frecuentes. Puede presentarse en una diversidad de formas. Al principio, puede aparecer un parche rojo, escamoso, reseco y que causa picor en la piel, en cualquier parte del cuerpo. Se manifiesta de diversas formas, por lo que suele confundirse con otros problemas de la piel, como la dermatitis alérgica. A medida que progresa, la piel presenta engrosamiento y ulceración. Suele aparecer alrededor de los labios, los párpados, la piel alrededor del pene y en la parte trasera del cuerpo alrededor del ano/recto y de la vagina.

Por lo general, se conoce muy poco sobre la causa de la mayoría de los nódulos benignos y malignos. Se cree que se relaciona con predisposiciones genéticas y de la raza. Las toxinas ambientales y la dieta también serían responsables. Pero, en general, la causa abarca muchos factores.

¿Qué debes hacer si tu perro tiene un bulto o nódulo?

Bulto extirpado de la cabeza de un perro

No bien notes un bulto o nódulo en tu mascota, llévala al veterinario. Cuanto antes se aborde el problema, más pronto te tranquilizarás y se iniciará el tratamiento, que podría ser un enfoque que implique “observar y esperar”, cirugía, quimioterapia, etc.

Algunos nódulos —como los papilomas (verrugas), quistes sebáceos e histiocitomas— podrían resolverse por su propia cuenta. Esto requiere paciencia, puesto que es un proceso de tres a seis meses. Tan solo asegúrate de que el nódulo no cambie. Si hay cambios, llama al veterinario para que te diga qué hacer. Es útil capturar fotos del nódulo cada un par de semanas para evaluar cómo cambia y la rapidez con que lo hace. Puedes enviarle estas fotos al veterinario para que él pueda evaluarlas. Te dirá si es necesario llevar a tu perro al consultorio para un examen y para aplicarle algún tratamiento.

*IMPORTANTE* Siempre resiste la tentación de hacer estallar un quiste sebáceo. No solo podrías causarle una infección, sino que también harás sufrir mucho a tu mascota.

Algunos tumores podrían requerir la extirpación quirúrgica, en especial si tu perro muerde, se lame o se mastica de manera constante, o si sangra de forma continua.

La foto de arriba es un ejemplo de un nódulo benigno que se extirpó de forma quirúrgica. Lee más sobre cómo cuidar a tu perro después de la cirugía.

¿Cómo sabe que las cosas están mejorando?

La forma en que mejora depende del tipo de nódulo que tenga tu perro.

Si una neoplasia benigna parece estar infectada y el veterinario te indica medicamentos, notarás que comienza a resolverse el enrojecimiento, el nódulo podría reducirse (o no), y tu mascota parecerá más cómodo.

Si a tu perro le extirparon el nódulo de forma quirúrgica, disminuirán el enrojecimiento y el hematoma en el sitio de la cirugía. Tu perro seguirá mejorando y tendrá menos dolor.

Perro con un cono después de una cirugía

¿Cómo se sabe cuando las cosas no mejoran? Qué debe hacer?

Si el bulto o nódulo sigue creciendo, cambia de aspecto (enrojecimiento, úlcera, sangrado, etc.) o tu mascota no deja el nódulo en paz, comunícate con el veterinario.

Si a tu mascota le extirparon el nódulo de forma quirúrgica y notas que ahora el lugar de la incisión está rojo, caliente al tacto, tiene hematoma o faltan puntos/grapas, comunícate con el veterinario.

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Cómo evitar que esto suceda en el futuro

En la mayoría de los casos, no puedes prevenir la aparición de bultos o nódulos.

Con los quistes sebáceos, debido a que son causados por la piel grasa, algunos champús pueden ser de ayuda. Pregúntale al veterinario para que te recomiende algo. Al eliminar el exceso de grasa de la piel, las glándulas suelen taparse con menos frecuencia.

Siempre alimenta a tu perro con una dieta bien balanceada, de modo que tu mascota mantenga una alimentación ideal. Evita los alimentos con alto contenido de grasa. También se recomienda suministrarle aceite de pescado. Esto no impide la formación de tumores o nódulos, pero es un antiinflamatorio natural y tiene efectos positivos en la piel.

Algo importante que puedes hacer una vez a la semana es revisarle todo el cuerpo de forma visual y táctil para verificar que no haya bultos, nódulos ni algo que parezca anormal. Si lo haces de forma periódica, comenzarás a darte cuenta de lo que es normal, y notarás si hay algo anormal con rapidez. Cuanto antes abordes cualquier problema, más rápido obtendrás un diagnóstico y se iniciará el tratamiento.

Si un profesional asea a tu perro de forma periódica, de seguro te advertirá si nota algo anormal, pero es importante controlar la piel de tu perro. Entre todos —tú, el veterinario y el peluquero de mascotas— deberían poder notar cualquier anormalidad de forma oportuna.

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