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Enfermedad renal en gatos

En esta ficha de Pet InfoRx® te explicaremos qué hacer si tu gato tiene una enfermedad renal, cómo hacer que tu gato se sienta más cómodo y cómo ayudar a revertir los efectos de esta enfermedad.

 

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Azucenas y enfermedad renal en gatos

Gato con enfermedad renal

Azucenas: La azucena de trompeta, la azucena oriental Stargazer y otros tipos de azucenas (lirios) del género Lilium y especies de azucenas de día del género Hemerocallis son muy tóxicas para los gatos. Con solo morder un pétalo o una hoja, lamer el polen o, incluso, sorber agua de un florero puede causar insuficiencia renal aguda en un gato. Otros tipos de azucenas, incluidas las azucenas de campo, también pueden ser muy peligrosas, pero de otro modo.

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¿Qué es la enfermedad renal en gatos?

La enfermedad renal, también llamada nefropatía, es un problema de salud frecuente en gatos. La enfermedad renal puede manifestarse de repente (conocida como enfermedad renal aguda), con frecuencia después de la exposición a una toxina (como uvas pasas o azucenas), o de forma progresiva, a veces sin síntomas evidentes (se conoce como enfermedad renal crónica).

La enfermedad renal crónica es más frecuente y afecta más que nada a gatos ancianos. En la enfermedad renal crónica, los riñones se debilitan con el tiempo, y disminuye su capacidad de filtrar la sangre y producir orina. Esto puede causar la acumulación de toxinas y la necesidad de beber abundante agua en un intento por diluir las toxinas y seguir produciendo orina. Los gatos con una enfermedad crónica finalmente se enferman de gravedad y manifiestan síntomas como vómito, diarrea, pérdida de peso y aspecto desaliñado (porque dejan de asearse a sí mismos). También suelen manifestar otros problemas, como hipertensión y anemia (carencia de glóbulos rojos), por lo que el animal termina debilitándose y perdiendo energía.

¿Qué debes hacer si tu gato tiene una enfermedad renal?

El veterinario podría indicarte una diversidad de tratamientos para ayudar a controlar la enfermedad. Lamentablemente, la enfermedad renal crónica no tiene cura, pero, según el estadio, es posible controlarla, para que tu gato pueda llevar una vida más larga y cómoda.

Con frecuencia, es necesario administrarle líquidos para alcanzar un nivel de hidratación normal. El veterinario podría aplicárselos bajo la piel (lo que se conoce como inyección subcutánea) o recomendar la hospitalización de tu gato para administrarle líquido endovenoso (directamente en la vena a través de una catéter). Una vez que tu gato se estabilice, es importante facilitarle agua fresca y limpia todos los días y no limitar la ingesta.

La dieta es el factor más importante de la terapia en gatos con enfermedad renal, y es fundamental proporcionarle una dieta especial para el riñón. Con frecuencia, esto implica alimentos recetados específicos (enlatados o secos) para mantener una concentración apropiada de proteína, sodio, fósforo y otros minerales que el riñón pueda procesar con facilidad. Si una dieta recetada no es una opción para tu gato, habla con el veterinario sobre los alimentos de venta libre disponibles que tengan casi las mismas características. Recuerda que los gatos enfermos podrían tener dificultad para comer nuevos alimentos y podrías asociar la enfermedad a una dieta en particular. Por este motivo, es mejor incorporarlos de forma progresiva una vez que desaparezcan los síntomas (p.ej., náuseas, deshidratación).

Si tu gato manifiesta hipertensión, náuseas, vómitos u otros síntomas, podría ser necesario administrarle medicamentos. Asegúrate de administrárselos exactamente según las indicaciones del veterinario, aunque tu gato no parezca estar enfermo, puesto que muchos gatos ocultan los signos de la enfermedad. Los medicamentos para tratar algunas de estas enfermedades se administran de por vida.

Una vez que tu gato se sienta mejor, el veterinario también podría recomendarte algunos suplementos adicionales que, según se ha demostrado, mejoran la calidad de vida de los gatos con enfermedad renal.

Cómo controlar la ingesta de agua de tu gato

Puede ser difícil controlar la ingesta de agua de tu gato, en especial si hay varios gatos/mascotas en la misma residencia que comparten los mismos cuencos.

El agua de cada gato debe ser diferente. Los requisitos de agua de tu gato se basan en su peso y dieta (por ejemplo, si solo comen comida enlatada, podrían no necesitar mucha agua).

En un cálculo grosso modo, un gato que pesa diez libras consumirá alrededor de una taza de agua por día.

Recuerda que no podrás calcular la ingesta de agua de un gato basándote solo en el volumen de agua que toma cuando lo ves. En lugar de intentar verlo en el momento justo, céntrate en controlar las tendencias del nivel de agua en el cuenco al finalizar el día (o al inicio del día siguiente). Al limpiar y reabastecer el cuenco de agua todos los días (algo que se recomienda), toma nota de cuánta agua queda en el cuenco. Tan solo asegúrate de llenar el cuenco al mismo nivel todos los días, para que sea más fácil determinar si hay un cambio importante.

También puede ser útil suministrarle una diversidad de fuentes de agua. Muchos dueños de gatos consideran que es útil tener una fuente de agua o varios cuencos distribuidos por toda la casa. Obtén más información (en inglés) obre la ingesta de agua y cómo prevenir la deshidratación.

Gato bebiendo de una fuente

Mantenga a tu gato cómodo

Lo mejor que puedes hacer es seguir las recomendaciones del veterinario sobre la alimentación y los medicamentos, y supervisar de forma estricta la caja de heces de tu gato para garantizar que esté orinando el volumen normal. También puede ser útil registrar a diario los síntomas que manifiesta tu gato, el nivel de apetito y el uso de la caja de heces, de modo que puedas supervisar el efecto de esta enfermedad crónica con el tiempo.

Asegúrate de que tu gato tenga acceso en todo momento a su cama, comida, agua y caja de heces. Evita colocar estos elementos sobre superficies elevadas o en pisos superiores o inferiores que podrían ser de difícil acceso para un gato débil, con náuseas o anciano.

¿Cómo sabe que las cosas están mejorando?

Los gatos que responden de manera favorable a la terapia de enfermedad renal deberían comer mejor, vomitar menos y mostrarse más alertas o activos.

El veterinario podría enseñarte cómo evaluar el nivel de hidratación de tu gato en tu casa y, de hacerlo, deberías notar una mejoría. Con el tiempo, tu gato debería comenzar a aumentar de peso, vomitar menos de una vez a la semana y comer de forma habitual.

Gato cómodo con enfermedad renal

¿Cómo se sabe cuando las cosas no mejoran? Qué debe hacer?

Si tu gato todavía vomita de forma periódica (más de una vez a la semana), se comporta como si no tuviera energía, tiene diarrea o tiene dificultades para desplazarse, deberías programar una nueva cita con el veterinario. Podría ser necesario probar con una terapia más intensiva.

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Cómo evitar que esto suceda en el futuro

En la mayoría de los casos, no hay forma de prevenir una enfermedad renal crónica. La enfermedad renal aguda como consecuencia de una exposición a toxinas (azucenas, anticongelantes, etc.) solo puede prevenirse limitando el acceso del gato a esos elementos.

Una detección oportuna es clave en la mayoría de los gatos, puesto que el animal pierde más del 75 % de la función renal antes de manifestar síntomas. Por lo tanto, para controlar la enfermedad con rapidez, lo mejor es un análisis de sangre anual de tu gato, además de supervisar la ingesta de agua y el volumen de orina en el hogar.

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